Valores Scrum: Compromiso

Seguimos con una breve revisión de los valores de Scrum. Anteriormente estuvimos mirando el valor del coraje y el valor del foco. Hoy le daremos una vista ligera al valor del compromiso.

De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, la palabra “compromiso” entre otras cosas significa “obligación contraída”. Uno de los los principios del manifiesto Agil es equipos auto-organizados, que además es heredado por los principios de Scrum y cuyo objetivo es fomentar un ambiente propicio para que el aprendizaje colectivo sea desarrollado sin intervenciones. Siempre deben recordar que no hay recetas para lograr  equipos auto gestionados, sin embargo contamos con algunas herramientas que pueden ayudarnos a facilitar el que nuestros equipos aprendan a organizarse y como seguir haciendo esto de manera independiente al ir madurando.

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Como aplicamos el valor del foco

Algo que me ha dado resultado,  es utilizar un lienzo, papelografo o cartulina como gestión visual, en la cual el equipo declare sus propias obligaciones. Estas reglas que no son impuestas, por el contrario, nacen de sus mismos integrantes como propuestas que sientan las bases del como es que funcionan las cosas dentro de su dominio, les ayudan bastante a empoderarse en sus decisiones dentro del contexto donde sus opiniones son importantes y se complementan con las de sus compañeros, generando una comunidad de la cual nace un compromiso de practicar una cultura emergente. Otras convenciones importantes que surgen de la auto-organización son los artefactos DOR (Definition Of Ready) y el DOD (Definition Of Done) de los cuales escribiré en un siguiente post.

Entonces, es estrictamente necesario dejar a los equipos ser dueños de sus decisiones, otorgándoles autonomía y confianza. Deben tener el coraje de eliminar el control predictivo y fomentar el empirismo acorde como el equipo estime sea la mejor forma de practicarlo.

Valores Scrum: Foco

Siguiendo con las publicaciones acerca de los valores Scrum, hoy escribiré acerca del foco.

Es de vital importancia manejar lo mejor que podamos el sentido de lo urgente y una vez determinadas cuales son las tareas en las que debiesemos enfocarnos por tener mayor prioridad sobre otras, volcamos todo nuestro esfuerzo para terminarlas.

Una correcta implementación del framework Scrum facilita que el escenario sea propicio para practicar el foco en lo que hacemos. Sea escalar o no, todos los roles implicados deben velar con coraje por cumplir con los valores del marco de trabajo.

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Como aplicamos el valor del foco

Sabemos que las cosas resultan de mejor forma y fluyen de manera ágil cuando ponemos foco en lo que estamos trabajando. Esto es algo que en los textos suele tomarse como algo trivial pero llevado a la práctica en empresas que recién se están transformando, enfocarse en trabajar una sola cosa a la vez y no seguir con otra hasta que hayamos terminado el progreso de lo actual, puede llegar a a convertirse en un quebradero de cabeza. Esto sucede principalmente por que las diferentes áreas trabajan con flujos de sistema “push” sin que además tengan un objetivo en común. Además de los equipos Scrum, los equipos de sistema, soporte, etc, deben trabajar con metodologías ágiles que permitan focalizar. Hay un mantra que solemos invocar: “para de comenzar y comienza a terminar”.

Valores Scrum: Coraje

Desde hace un tiempo a la fecha, he visto en Linkedin y otras redes sociales como algunas empresas vienen manoseando la palabra “ágil” inclusive al punto de ofrecer charlas y talleres referentes al tema. Me gusta ser sincero, no me molesta que lo hagan, sin embargo si me pone nervioso el que tendencias de implantar de manera equivocada este conjunto de herramientas sea lo que percibo están llamando en Chile como transformación digital.

Muchas empresas lo que realmente han implantado es una adaptación del marco de trabajo Scrum, el cual recoge una serie de metodologías ágiles y de Lean cuales dispone como herramientas para sus procesos, con la finalidad de que Scrum pueda funcionar con la forma en que muchos venían haciendo las cosas para que así entonces no salgan de su status quo. Piensan que Scrum les va servir para todo y lo que es peor, que ser ágil significa entregar rápido (corriendo señores), así que las expectativas de las gerencias y sus directorios se van por las nubes.

Entonces, el resultado es una mezcolanza que en vez de fomentar la confianza e innovación, termina aumentando la incertidumbre y falta de compromiso, el secretismo por sobre la transparencia, el mando por sobre el respeto y trabajo en equipo, el callar por miedo a equivocarnos por sobre la apertura, etc. En algún momento se dan cuenta que deben transformarse en compañías horizontales ¿cómo? si siempre hemos tenido cuatro capas gerenciales, nos ha funcionado perfecto, la gente trabaja contenta. Luego, se dan cuenta que deben agilizar procesos eliminando cuellos de botella, lo que se traduce en re estructurar departamentos, roles y responsabilidades ¿cómo? si los intereses de mi departamento velan por que el otro departamento no haga lo que esta haciendo por que esto me afecta a mi. Cero colaboración. Mejor “aislemos” el área digital y seamos ágiles en el papel: “cambiemos todo, para que todo siga igual”.

Así es como los comentarios de profesionales que colaboran en organizaciones que llevan más de un o dos años aplicando este Scrum customizado (cuyas compañías pregonan enérgicamente llamándose así mismas como empresas ágiles o centros de innovación) te cuentan cosas que claramente tienen más que ver a una empresa donde impera el ambiente de control que el de colaboración. De hecho, no termina de asombrarme como es que modifican los artefactos y procesos eliminándolos o sin darle continuidad a ceremonias ni mucho menos defender los principios y valores ni del manifiesto Ágil ni de Scrum. Mucho menos hablemos de la “cultura ágil” que dicen tener cuando en realidad lo que tienen son jefes de proyecto manejando Jira mucho más preocupados de meterle HH a las tareas para controlar su avance e imponiendo fechas de entrega imposibles para sus releases (obligando a los equipos a trabajar de noche, fines de semana, etc. Disfrazando estas malas practicas bajo el nombre de compromiso), eliminando por completo la inspección y adaptación. Mucho menos hablemos de la transparencia, que llegado a este punto se simplifica sencillamente a una escala de mando. ¡Repartamos bonos por el paso a producción a las tres de la mañana!

valores scrum
Los cinco valores de Scrum

Al medio de todo este ambiente descrito emergen los Scrum Master. Los guardianes de Scrum y quienes brindan coaching a sus equipos. Son los que protegen y evangelizan los valores Ágiles y de Scrum. Son quienes deben defender el valor del coraje, sin embargo para cuidar este valor hay que tener precisamente mucho valor. Sin duda el Scrum Master está expuesto de manera permanente, debe ser un agente de cambio y luchar por empujar que dichos cambios se lleven a cabo. Debe mantener el ambiente necesario para que Scrum pueda ser utilizado sin mayores problemas. Debe ser un hábil politico y un líder servicial que demuestre que las cosas si pueden hacerse de una forma distinta. Debe ganarle a la resistencia al cambio y para eso, tener la capacidad de hablar, explicar y por sobre todo demostrar a los interesados, el por que (cuando es bien aplicado y de eso se trata luchar con coraje) se puede obtener éxito sin la necesidad de fomentar un ambiente de control sino que de colaboración y posterior, cultivación.

Todas estas cualidades deben estar por sobre los intereses propios, por sobre el contrato, por sobre la comodidad. Por sobre todo debe estar el conocimiento profundo y ojalá práctico de Scrum. Esto no es ser un jefe de proyecto, esto se trata de colaborar, acompañar, fomentar y liderar. Pero liderar de manera participativa, donde todos podemos aprender y ser.

Separar el rol del ser

Pastor y Coyote saben separar el rol del ser
El perro y el coyote al terminar su día laboral  pueden compartir sin ningún problema

No mezclar a la persona con su rol, es una frase que debiésemos repetirnos diariamente en la jornada laboral. Es sorprendentemente habitual como primero, las personas tienden a realizar prejuicios hacia los demás basados en su comportamiento dentro del trabajo y como – por otra parte – hay personas que no saben ejercer su rol profesional puesto que mezclan intereses personales y privados por sobre las relaciones estrictamente laborales.

Lo anterior, da como resultado que veamos fricciones en equipos que no han logrado superar el proceso de adaptación debido a conflictos que no todos los integrantes serán capaces de sortear con la facilidad deseada. Que un compañero de equipo sea estrictamente enfocado en los resultados y con esto, presione a otros de una forma equivocada o tienda a buscar culpables cada vez que las cosas no resultan, o peor aún, intente imponer sus ideas sobre el resto, no tiene por que darme indicios del como pueda ser este compañero al compartir horas extra laborales. Es decir, yo podría (y me ha sucedido en bastantes ocasiones) mantener una discusión acerca de un punto de vista en particular y como efecto, defender una opinión totalmente distinta pero las cosas que mis compañeros me digan, para mi se quedan bajo el contexto de origen.

Lo que pasa en el trabajo, se queda en el trabajo.  Debo saber cultivar mi inteligencia emocional al grado de tolerar críticas, presiones y frustraciones asumiendo que ninguna de las cosas que puedan suceder bajo dicho entorno, son realmente contra mi persona, no hay un complot mundial o semejante. No todos piensan como yo, no todos son como yo, todos somos distintos y como tal, debo saber compartir y al menos, poder trabajar de manera eficiente con todos los miembros de mi equipo.

Para ser miembro de un equipo líder, es sagrada la regla de “Separar el rol del ser”. Ante todo, asumimos que: “somos compañeros de equipo, debo saber como todo un profesional cual será la mejor manera de adaptarme contigo para que juntos sumemos más que el total de las partes”. Este pensamiento, debe imperar en el que hacer cotidiano de nuestros horarios hábiles.

Perfectamente puedo tomarme una cerveza después del trabajo con un compañero con quien horas antes, tuvimos diferencias o nos dijimos a la cara cosas que tal vez al otro pudiesen incomodar si no esta lo suficientemente preparado como para no tomar de manera grave ni ofensiva cualquier opinión distinta a lo que se pueda considerar te mantenga en una zona de confort. He conocido personas geniales gracias al evitar mezclar las cosas.

Finalmente, mantener una comunicación constante, transparente, decirse las cosas en un ambiente de respeto, cara a cara, tratar de arreglar rápidamente la situación ante un escenario conflictivo y generar reuniones en periodos de tiempo regulares en las cuales se puedan abordar temas inherentes a la sana convivencia, son vitales para que nuestras posibilidades de ser exitosos se incrementen considerablemente.

 

El mundo es de quienes se atreven

"Arriesgarse puede o no darnos resultados, pero sin duda, ganamos experiencia y nuestras posibilidades de triunfar en el siguiente intento aumentan exponencialmente"
“Arriesgarse puede o no darnos resultados, pero sin duda, ganamos experiencia y nuestras posibilidades de triunfar en el siguiente intento aumentan exponencialmente”

Cuando apenas cursaba el primer semestre de mi primer año de carrera como ingeniero en ejecución informática, era entonces una persona primero: con bastante menos experiencia en casi todo y segundo: un joven con muchas ganas de salir adelante. Entonces, comenzaba un taller donde empezamos con Html desde cero y cuyo profesor ya había dictado una clase anterior, en programación nivel 1.

Resulta que el tipo además de contar con amplio dominio técnico, sabía perfectamente como capturar la atención de todos. Sus clases eran entretenidas y lograba inclusive hacerlas divertidas para quienes no les gustaba los ramos de código. ( Así es, hay ingenieros en ejecución a los que no les gusta ejecutar).

Yo tenía de manera autodidacta cierto conocimiento con Html, Css y Javascript así que dicho taller me entretenía mucho por que además me serviría para aclarar muchas dudas técnicas. El profesor nos comunicó que el trabajo final consistiría en construir un sitio Web. Al pasar los días, le mostré al docente el avance de mi trabajo y me dijo: – ¿Por qué no aprovechas el trabajo que te tomará realizar este examen y te consigues un cliente, sea empresa o persona y haces un sitio web de verdad? Eso es mejor que hacer uno ficticio, además te servirá de experiencia. Hay que atreverse, por que el mundo es de quienes se atreven.  – Ufff, que gran verdad me estaban afirmando, mis ojos la veían claramente y supe captarla inmediato por que siempre fui atrevido por naturaleza en todo y pienso que en parte, el profesor me dijo esto por que ya había notado algo de aquello. Pero nunca había venido alguien a darme un espaldarazo semejante así que no dudé un segundo en salir a ofrecer un sitio Web.

Había una pizzería donde siempre comíamos con el grupo de trabajo que se forma cuando tienes compañeros con intereses comunes. En un arranque de aquellos, me acerqué a conversar con el administrador del local y me presenté como estudiante de informática, me consiguió una reunión con el dueño del local y logré venderles un sitio web que además de hacerme ganar algo de dinero, me servía para aprender y terminar el taller. El profesor después se convirtió en un gran amigo mío (amigos de aquellos que atesoras para la vida) y el dueño del local, alguien a quien le tengo mucho cariño puesto que fue mi primer cliente y primer negocio.

Luego de esa experiencia, me atreví a buscar trabajo en el rubro comenzando recién el segundo año de carrera. Me atreví a cambiarme de trabajo la cantidad de veces que fuese necesaria para aprender todo lo que por aquél entonces necesitaba aprender. Me atreví a postular a trabajos que consideraba  un buen desafío laboral y por sobre todo: me atreví a poder fracasar. Lógicamente, no en todos lados me fue bien. En algunos trabajos lo pasé mal, pero al final todo suma para la experiencia y desde la misma, considero que los aspectos negativos o situaciones complicadas suman el doble o triple. De aquello uno aprende a como no debes ser, que no debes hacer, que no debes decir, que no debes comprometer y que cosas jamás debes prometer. Trabajar en muchos lugares, empresas, organizaciones, todas con distintas visiones y misiones, te enseña a mirar (desde el todo) con otros ojos el trabajo y te enseña a conocerte mejor. Tal y como lo señala el gran Sun Tzu en El Arte De La GuerraSi conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro.

Muchos de los comerciantes independientes que yo conozco ni siquiera han terminado la educación media, sin embargo se atrevieron a seguir su olfato para los negocios y son personas tremendamente exitosas financiera y personalmente. Ellos no cuestionaron sus decisiones, simplemente saltaron al vacío. En mi caso, algo similar. Cuando siento que debo saltar, salto. Ahora no con la intención de cambiarme de trabajo sistemáticamente, sino cuando siento que debo afrontar nuevos desafíos con las habilidades que voy adquiriendo y si la empresa donde estoy no me los da, entonces me voy a otra donde si me los quieran brindar.

Uno de los sub gerentes de Sonda fue mi jefe directo cuando trabajé en dicha empresa. En la entrevista de trabajo para ganar el puesto, me contó que llevaba veinticinco años trabajando en esa compañía y que habían personas que entraron a trabajar en la misma época que él a la organización, sin embargo, todavía se desempeñaban en el mismo cargo. Con toda seguridad, esas personas son quienes nunca en la vida fueron capaces de arriesgarse.

Obtener el exito laboral

Una premisa que muchos aspiramos a convertir en realidad. Algunos con mayores resultados que otros, algunos mas rápido, otros mas lento, y un porcentaje que jamás logra destacar.

Cuando renuncié a mi empleo como especialista internet en el Banco De Chile, el gerente del proyecto trató de retenerme pero mi decisión de un cambio ya estaba tomada. Entonces, en una de nuestras conversaciones me dijo algo que siempre recordaré: – En el trabajo están los que destacan, los que lo hacen mal y por último, quienes se encuentran en el medio. Aquellos que pasan absolutamente desapercibidos. – Pienso que tiene mucha razón en lo que me dijo, lo peor que puede sucederte laboralmente es encontrarte al medio, es decir, ser llanamente un mediocre.

¿Mediocridad o excelencia?
Obtener éxito requiere abandonar la mediocridad

El mediocre no tiene conciencia de su condición, puesto que disfruta de su posición de comodidad. Peter F. Drucker nos ofrece un artículo bastante acertado llamado Gestionarse a si mismo en donde expone respecto a como la gente pierde parte o incluso toda su vida laboral tratando de obtener éxito en áreas en donde son absolutamente incompetentes. He visto esa figura repetirse muchas veces a través de los proyectos en los cuales he participado.

Mi conclusión es que lo anterior da como resultado que las personas sean infelices y se sientan frustradas. Trabajan en algo que no les gusta y no les interesa cambiarse a un trabajo donde puedan disfrutar lo que en realidad están haciendo. Cuando te gusta lo que haces, no es un trabajo,  es parte de tu vida. En nuestro rubro, lo anterior diferencia claramente a un buen desarrollador respecto a uno incompetente. Cuando pasé por el proceso de aprender a programar, me amanecía escribiendo código. disfrutaba como un niño cada que vez que el programa se compilaba satisfactoriamente. La primera vez que llene un comboBox con información sentí una emoción indescriptible. Sabía que entretenerme programando me otorgaba una gran ventaja por sobre el resto: estaba haciendo lo que me gustaba y algún día me pagarían por ello. Y como me gustaba, destinaba gran tiempo de los días en aumentar mis conocimientos, no lo tomaba como un martirio, al contrario, me llenaba de dicha resolver mis dudas técnicas.

Probablemente, si hubiese sido otro el tema de esfuerzo y estudio, hubiese  fracasado o hubiese sido mediocre. Pero de manera natural siempre he logrado identificar en que aspectos no tengo habilidades. Lo anterior me permitió concentrar  mi empeño en potenciar mis aptitudes. Esto se logra con esfuerzo, perseverancia, disciplina y dedicación. Sin dedicación no hay resultados, a menos que seas una persona excepcional, pero al menos en mi caso, siendo alguien normal y dentro de lo común, puedo afirmar que la perseverancia efectivamente siempre logra vencer a la inteligencia, sumando al hecho de haber escogido como profesional, un trabajo relacionado con algo que me gusta.

El ejercicio entonces es bastante sencillo. Realizar una introspección seria y objetiva. Preguntarse si realmente te gusta tu trabajo. Si no te gusta, entonces te cambias a uno que sea de tu agrado, donde te sientas feliz de llegar por la mañana, donde no tengas la sensación de asistir solo por cumplir, donde no esperes solamente el día de pago, donde sientas que puedes desarrollarte y mejorar, donde sientas que aprendes algo nuevo. Siempre se comienza desde abajo, desde el principio. Si lo que haces te gusta, automáticamente le das tu tiempo, lo que a mediano plazo se traduce en un gran refinamiento de tus habilidades. Si a eso le sumas la disciplina y constancia, el éxito es tuyo. Por el contrario, si piensas que no vale la pena cambiarse de trabajo por que es un riesgo o cualquier otro motivo (siempre existirá uno), entonces sigue vegetando en el cómodo mundo de la mediocridad e incompetencia.