El mundo es de quienes se atreven

"Arriesgarse puede o no darnos resultados, pero sin duda, ganamos experiencia y nuestras posibilidades de triunfar en el siguiente intento aumentan exponencialmente"
“Arriesgarse puede o no darnos resultados, pero sin duda, ganamos experiencia y nuestras posibilidades de triunfar en el siguiente intento aumentan exponencialmente”

Cuando apenas cursaba el primer semestre de mi primer año de carrera como ingeniero en ejecución informática, era entonces una persona primero: con bastante menos experiencia en casi todo y segundo: un joven con muchas ganas de salir adelante. Entonces, comenzaba un taller donde empezamos con Html desde cero y cuyo profesor ya había dictado una clase anterior, en programación nivel 1.

Resulta que el tipo además de contar con amplio dominio técnico, sabía perfectamente como capturar la atención de todos. Sus clases eran entretenidas y lograba inclusive hacerlas divertidas para quienes no les gustaba los ramos de código. ( Así es, hay ingenieros en ejecución a los que no les gusta ejecutar).

Yo tenía de manera autodidacta cierto conocimiento con Html, Css y Javascript así que dicho taller me entretenía mucho por que además me serviría para aclarar muchas dudas técnicas. El profesor nos comunicó que el trabajo final consistiría en construir un sitio Web. Al pasar los días, le mostré al docente el avance de mi trabajo y me dijo: – ¿Por qué no aprovechas el trabajo que te tomará realizar este examen y te consigues un cliente, sea empresa o persona y haces un sitio web de verdad? Eso es mejor que hacer uno ficticio, además te servirá de experiencia. Hay que atreverse, por que el mundo es de quienes se atreven.  – Ufff, que gran verdad me estaban afirmando, mis ojos la veían claramente y supe captarla inmediato por que siempre fui atrevido por naturaleza en todo y pienso que en parte, el profesor me dijo esto por que ya había notado algo de aquello. Pero nunca había venido alguien a darme un espaldarazo semejante así que no dudé un segundo en salir a ofrecer un sitio Web.

Había una pizzería donde siempre comíamos con el grupo de trabajo que se forma cuando tienes compañeros con intereses comunes. En un arranque de aquellos, me acerqué a conversar con el administrador del local y me presenté como estudiante de informática, me consiguió una reunión con el dueño del local y logré venderles un sitio web que además de hacerme ganar algo de dinero, me servía para aprender y terminar el taller. El profesor después se convirtió en un gran amigo mío (amigos de aquellos que atesoras para la vida) y el dueño del local, alguien a quien le tengo mucho cariño puesto que fue mi primer cliente y primer negocio.

Luego de esa experiencia, me atreví a buscar trabajo en el rubro comenzando recién el segundo año de carrera. Me atreví a cambiarme de trabajo la cantidad de veces que fuese necesaria para aprender todo lo que por aquél entonces necesitaba aprender. Me atreví a postular a trabajos que consideraba  un buen desafío laboral y por sobre todo: me atreví a poder fracasar. Lógicamente, no en todos lados me fue bien. En algunos trabajos lo pasé mal, pero al final todo suma para la experiencia y desde la misma, considero que los aspectos negativos o situaciones complicadas suman el doble o triple. De aquello uno aprende a como no debes ser, que no debes hacer, que no debes decir, que no debes comprometer y que cosas jamás debes prometer. Trabajar en muchos lugares, empresas, organizaciones, todas con distintas visiones y misiones, te enseña a mirar (desde el todo) con otros ojos el trabajo y te enseña a conocerte mejor. Tal y como lo señala el gran Sun Tzu en El Arte De La GuerraSi conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro.

Muchos de los comerciantes independientes que yo conozco ni siquiera han terminado la educación media, sin embargo se atrevieron a seguir su olfato para los negocios y son personas tremendamente exitosas financiera y personalmente. Ellos no cuestionaron sus decisiones, simplemente saltaron al vacío. En mi caso, algo similar. Cuando siento que debo saltar, salto. Ahora no con la intención de cambiarme de trabajo sistemáticamente, sino cuando siento que debo afrontar nuevos desafíos con las habilidades que voy adquiriendo y si la empresa donde estoy no me los da, entonces me voy a otra donde si me los quieran brindar.

Uno de los sub gerentes de Sonda fue mi jefe directo cuando trabajé en dicha empresa. En la entrevista de trabajo para ganar el puesto, me contó que llevaba veinticinco años trabajando en esa compañía y que habían personas que entraron a trabajar en la misma época que él a la organización, sin embargo, todavía se desempeñaban en el mismo cargo. Con toda seguridad, esas personas son quienes nunca en la vida fueron capaces de arriesgarse.

Obtener el exito laboral

Una premisa que muchos aspiramos a convertir en realidad. Algunos con mayores resultados que otros, algunos mas rápido, otros mas lento, y un porcentaje que jamás logra destacar.

Cuando renuncié a mi empleo como especialista internet en el Banco De Chile, el gerente del proyecto trató de retenerme pero mi decisión de un cambio ya estaba tomada. Entonces, en una de nuestras conversaciones me dijo algo que siempre recordaré: – En el trabajo están los que destacan, los que lo hacen mal y por último, quienes se encuentran en el medio. Aquellos que pasan absolutamente desapercibidos. – Pienso que tiene mucha razón en lo que me dijo, lo peor que puede sucederte laboralmente es encontrarte al medio, es decir, ser llanamente un mediocre.

¿Mediocridad o excelencia?
Obtener éxito requiere abandonar la mediocridad

El mediocre no tiene conciencia de su condición, puesto que disfruta de su posición de comodidad. Peter F. Drucker nos ofrece un artículo bastante acertado llamado Gestionarse a si mismo en donde expone respecto a como la gente pierde parte o incluso toda su vida laboral tratando de obtener éxito en áreas en donde son absolutamente incompetentes. He visto esa figura repetirse muchas veces a través de los proyectos en los cuales he participado.

Mi conclusión es que lo anterior da como resultado que las personas sean infelices y se sientan frustradas. Trabajan en algo que no les gusta y no les interesa cambiarse a un trabajo donde puedan disfrutar lo que en realidad están haciendo. Cuando te gusta lo que haces, no es un trabajo,  es parte de tu vida. En nuestro rubro, lo anterior diferencia claramente a un buen desarrollador respecto a uno incompetente. Cuando pasé por el proceso de aprender a programar, me amanecía escribiendo código. disfrutaba como un niño cada que vez que el programa se compilaba satisfactoriamente. La primera vez que llene un comboBox con información sentí una emoción indescriptible. Sabía que entretenerme programando me otorgaba una gran ventaja por sobre el resto: estaba haciendo lo que me gustaba y algún día me pagarían por ello. Y como me gustaba, destinaba gran tiempo de los días en aumentar mis conocimientos, no lo tomaba como un martirio, al contrario, me llenaba de dicha resolver mis dudas técnicas.

Probablemente, si hubiese sido otro el tema de esfuerzo y estudio, hubiese  fracasado o hubiese sido mediocre. Pero de manera natural siempre he logrado identificar en que aspectos no tengo habilidades. Lo anterior me permitió concentrar  mi empeño en potenciar mis aptitudes. Esto se logra con esfuerzo, perseverancia, disciplina y dedicación. Sin dedicación no hay resultados, a menos que seas una persona excepcional, pero al menos en mi caso, siendo alguien normal y dentro de lo común, puedo afirmar que la perseverancia efectivamente siempre logra vencer a la inteligencia, sumando al hecho de haber escogido como profesional, un trabajo relacionado con algo que me gusta.

El ejercicio entonces es bastante sencillo. Realizar una introspección seria y objetiva. Preguntarse si realmente te gusta tu trabajo. Si no te gusta, entonces te cambias a uno que sea de tu agrado, donde te sientas feliz de llegar por la mañana, donde no tengas la sensación de asistir solo por cumplir, donde no esperes solamente el día de pago, donde sientas que puedes desarrollarte y mejorar, donde sientas que aprendes algo nuevo. Siempre se comienza desde abajo, desde el principio. Si lo que haces te gusta, automáticamente le das tu tiempo, lo que a mediano plazo se traduce en un gran refinamiento de tus habilidades. Si a eso le sumas la disciplina y constancia, el éxito es tuyo. Por el contrario, si piensas que no vale la pena cambiarse de trabajo por que es un riesgo o cualquier otro motivo (siempre existirá uno), entonces sigue vegetando en el cómodo mundo de la mediocridad e incompetencia.