Separar el rol del ser

Pastor y Coyote saben separar el rol del ser
Pastor y Coyote saben separar el rol del ser
El perro y el coyote al terminar su día laboral  pueden compartir sin ningún problema

No mezclar a la persona con su rol, es una frase que debiésemos repetirnos diariamente en la jornada laboral. Es sorprendentemente habitual como primero, las personas tienden a realizar prejuicios hacia los demás basados en su comportamiento dentro del trabajo y como – por otra parte – hay personas que no saben ejercer su rol profesional puesto que mezclan intereses personales y privados por sobre las relaciones estrictamente laborales.

Lo anterior, da como resultado que veamos fricciones en equipos que no han logrado superar el proceso de adaptación debido a conflictos que no todos los integrantes serán capaces de sortear con la facilidad deseada. Que un compañero de equipo sea estrictamente enfocado en los resultados y con esto, presione a otros de una forma equivocada o tienda a buscar culpables cada vez que las cosas no resultan, o peor aún, intente imponer sus ideas sobre el resto, no tiene por que darme indicios del como pueda ser este compañero al compartir horas extra laborales. Es decir, yo podría (y me ha sucedido en bastantes ocasiones) mantener una discusión acerca de un punto de vista en particular y como efecto, defender una opinión totalmente distinta pero las cosas que mis compañeros me digan, para mi se quedan bajo el contexto de origen.

Lo que pasa en el trabajo, se queda en el trabajo.  Debo saber cultivar mi inteligencia emocional al grado de tolerar críticas, presiones y frustraciones asumiendo que ninguna de las cosas que puedan suceder bajo dicho entorno, son realmente contra mi persona, no hay un complot mundial o semejante. No todos piensan como yo, no todos son como yo, todos somos distintos y como tal, debo saber compartir y al menos, poder trabajar de manera eficiente con todos los miembros de mi equipo.

Para ser miembro de un equipo líder, es sagrada la regla de “Separar el rol del ser”. Ante todo, asumimos que: “somos compañeros de equipo, debo saber como todo un profesional cual será la mejor manera de adaptarme contigo para que juntos sumemos más que el total de las partes”. Este pensamiento, debe imperar en el que hacer cotidiano de nuestros horarios hábiles.

Perfectamente puedo tomarme una cerveza después del trabajo con un compañero con quien horas antes, tuvimos diferencias o nos dijimos a la cara cosas que tal vez al otro pudiesen incomodar si no esta lo suficientemente preparado como para no tomar de manera grave ni ofensiva cualquier opinión distinta a lo que se pueda considerar te mantenga en una zona de confort. He conocido personas geniales gracias al evitar mezclar las cosas.

Finalmente, mantener una comunicación constante, transparente, decirse las cosas en un ambiente de respeto, cara a cara, tratar de arreglar rápidamente la situación ante un escenario conflictivo y generar reuniones en periodos de tiempo regulares en las cuales se puedan abordar temas inherentes a la sana convivencia, son vitales para que nuestras posibilidades de ser exitosos se incrementen considerablemente.

 

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